AÑO Y VEZ (IV) LA ESCARDA

 AÑO  Y  VEZ (IV)

LA  ESCARDA

     Estamos en Mayo, la cosecha seguía su proceso de crecimiento y también los cardos y los ababoles crecían  junto al cereal, alimentándose con los nutrientes de la tierra necesarios para el desarrollo de una buena espiga y un mayor número de granos. Era el tiempo de escardar, arrancar los cardos y las malas hierbas para que todos los nutrientes fueran aprovechados por el cereal.

Campos de cereal el 15 de mayo de 2021

     ...ya había pasado la fiesta grande de mayo, entonces llegaba la escarda, que este trabajo no era ni mas menos, que ir a quitar cardos de los campos de trigo o cebada escribe Antonio Abanto Hijazo (01). Y las cuadrillas de escardadoras, camino a su trabajo, son las que ahora animan y dan vida a esos caminos al amanecer. 

    Copia del extracto de la Pág. 40

     Antonio nos esplica el motivo por el que había que escardar: si no se quitavan los cardos de los trigos, se comían la sustancia de la tierra y los trigos no se alimentavan lo suficiente para crecer y granar bien.

       Copia del extracto de la Pág. 40

    La tarea de escardar la realizaban principalmente las mujeres, como dice Antonio ...estas personas eran la mayoría mujeres, organizadas en cuadrillas. Marcelina Ferrer Laguna comenta, con doce y trece años comenzábamos a ir a escardar y luego a arrancar las viandas (02) y Carmen Sanz Casanova comenta a esas edades nos mandaban a trabajar, comenzábamos en mayo escardando, seguíamos con el arrancado de las viandas, en la siega recogiendo las gavillas en fajos y espigando, se continuaba con los trabajos en las eras y terminábamos, a finales de noviembre, después de recoger y esbriznar el azafrán y el resto del año también te llamaban para despedregar los campos

    Y aquí tenemos los cardos de este año 2021, que todavía salen a pesar de los herbicidas modernos utilizados.

 Fotografía de Tomás Martinez Gálvez. Año 2021

     Carmen recuerda, como los cardos pequeños se arrancaban facilmente y los grandes había que cortarlos con la hoz. Los pinchazos en las manos eran habituales a pesar de las lugas, manoplas hechas con pieles curtidas de anímales. Su padre, era pastor y aprovechaba las pieles de algún cordero o mardano que mataban para una vez curtidas confeccionar las lugas. Sin embargo, Marcelina me cuenta, que sus lugas en los primeros años eran  de pieles de conejo, que además de ser endebles y proteger muy poco contra los pinchazos, tenían un olor horroroso que se impregnaba en las manos, en los últimos años ya eran de material, refiriéndose a la badana, y eran hechas por los guarnicioneros.

    Las dos recuerdan el par de huevos y el medio pan que les daban diariamente, pero no les daban de comer como así sucedía en el arrancado de las viandas. El dinero por día lo escribe Jesús Blasco Pardos en su "Mi libro" El sueldo de este trabajo consistía en cuatro pesetas, medio pan y dos huevos (de gallina claro...). Este sueldo era por día de trabajo .

    Las cuadrillas de escardadoras ya contratadas y formadas por ocho o más mujeres, salían de casa al amanecer y marchaban andando por los caminos hasta las fincas. Una de las principales fincas donde trabajaban era La Venta del Puerto, distante a una hora y media del pueblo. El trabajo consistía en ir arrancando los cardos y otras malas hierbas que hubiera en la finca, todo ello se hacía con las manos por lo que debían permanecer agachadas largas horas, solo paraban a comer y muchas veces un trozo de pan y mitad de otro, como recuerdan algunas de ellas, acompañados con algún trozo de conserva. Al ponerse el sol, daban de mano y volvían andando a casa.

    Los pequeños labradores realizaban la escardada con su familia, saliendo toda la familia junta a limpiar sus campos de cardos y hierbas. Carmen Ballestín Camacho recuerda: con trece años acompañaba a mí padre y a mí hermano a escardar y cuando mí hermano se fue a la mili me tocó ayudar a mí padre en otras tareas del campo.    

 
En el año 2021, fecha de esta fotografía, apenas se ven ababoles entre los campos de Used.

Los herbicidas actuales eliminan prácticamente los ababoles antes de desarrollar su flor dentro de los campos y de los ribazos.

La verdad, que los paisajes verdes de los cereales con el rojo del ababol son paisajes impresionistas para los que visitamos estos parajes de forma esporádica, pero un día Tomás García Oroz escribía en un chat En nuestros tiempos, se los comían los cerdos y si tuvierais que ir a arrancarlos sin guantes, ya veríamos si os gustaban. Esta tarea la hacían los chicos jóvenes que acudían a arrancarlos con cestos grandes de mimbre.

A las ovejas también les gustan los ababoles y había que tener mucho cuidado porque si las comían con aveniencia se hinchaban y había que darles agua y vinagre” recuerda Enrique Menés Júdez.

    En el Siglo XVI hubo que regular su recogida en los Estatutos y Ordenaciones de Used el 12 de mayo de 1585 (03). Una de las ordenaciones requería llevar las talegas abiertas cuando se recolectaban ababoles en una cerrada de propiedad ajena, al objeto de visibilizar que no se arrancaban espigas de cereal.  

"Los cardillos"

    Teresa Líarte Vicente me comenta que en esta época también crecían los cardillos, que se arrancaban para uso alimenticio en los guisos o en ensalada durante los meses de abril y mayo. Ella recuerda haberlos comido con judías y en tortilla, Aurelio Pardos Gonzalo recuerda haberlos comido con judías, recordandolos con agrado y Jesús Blasco me escribe un email que los recuerda de un sabor exquisito y  los comían cocidos solos o con patatas.

Cardillo. 
Foto tomada del blog Villa de Arbeteta (04). Interesante información sobre los cardillos y collejas.

    Los últimos cardillos que nacían tenían una textura más dura y se utilizaban para alimentar a los animales. Se podía considerar como verdura silvestre y era muy buscada en años de escasez.

    Mari Pardos Vazquez ubica el crecimiento de los cardillos en los terrenos yermos y en los pasos y nos indica que para las ensaladas se recogían las collejas y los estuerzos (o mastuerzos que son un tipo de berros).

    La Colleja era una planta invasora y costaba mucho trabajo eliminar recuerda Jesús Blasco, cuando crecía la colleja se decía: ya se creían los ricos que nos moríamos los pobres, han salido las collejas, que nos toquen los cajones.

    La eliminación de los terrenos yermos, las acequias secas y los herbicidas han hecho desparecer el crecimiento de estas verduras silvestres y las nuevas costumbres alimentarias tampoco requieren su consumo.

     

   Las mujeres han entrado con fuerza en las tareas agrícolas necesarias para alcanzar el mejor rendimiento de la espiga y con sus pagas colaborar en la precaria economía familiar. Continuaremos con ellas,  arrancando las viandas, el próximo capítulo de Año y Vez.

   

BIBLIOGRAFIA Y NOTAS

01.- ABANTO HIJAZO, Antonio. -  LA HISTORIA DE UN HOMBRE DE PUEBLO, cuaderno de memoria autobiográfica.

02.- VIANDAS. Plantas del tipo leguminosas. Antonio nombra a yeros, visalos, lentejas, etc. 

03.- ESTATUTOS Y ORDENACIONES DE USED de 12/05/1585. Protocolos de los Notarios de Used en el Archivo Notarial de Daroca. Notario de Used D. Francisco Gómez. Investigado por Miguel Ángel Herrero Pardos. 

04.- Foto de J. E. López Alonso. Blog Villa de Arbeteta. https://villadearbeteta.es/2016/05/11/cardillos-collejas/ 

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