AÑO Y VEZ (V).- LAS ARRANCADORAS
LAS ARRANCADORAS
La cosecha sigue su ritmo de crecimiento y las plantas leguminosas llegan a su total desarrollo en este mes de junio. A partir del veinte de junio se comenzaba la arrancada y las manos de las mujeres eran la única herramienta para arrancar estas plantas leguminosas, junto a la de algunos hombres que también arrancaban.
Antonio Abanto Hijazo nos recuerda que las mujeres ya se habían organizado en cuadrillas para escardar y ahora tocaba arrancar viandas, como yeros, visalos, lentejas, etc.todas esta mujeres se dedicaban a trabajos en el campo porque en el pueblo no había otros trabajos y de algo tenían que vivir, las víandas se solían arrancar a partir del veinte de junio y en el campo ya no paraban en todo el verano...
Todas las personas entrevistadas recuerdan la dureza de este trabajo que
se realizaba con el cuerpo doblado por la cintura para alcanzar el
suelo y arrancar la planta herbácea con una sola mano. Jesús Blasco
Pardos recuerda que la jornada era tremendamente dura por la posición
del cuerpo y Ascensión Aparicio Vicente recuerda como el lomo (espalda) terminaba
calentado por el sol de la tarde.
Con Ascensión y las demás mujeres partimos al amanecer para andar el camino, que podía llegar a durar hasta dos horas, hasta la finca correspondiente. Para el almuerzo se les daba un trozo torta y un trozo de chocolate. Ella nos cuenta la vestimenta habitual con albarcas de suela plana, falda, delantal, manguitos para cubrir los brazos y pañuelo de cabeza armados con un fino alambre para dar un pequeño vuelo por delante de la frente y atados al cuello.
Marcelina Ferrer Laguna recuerda, como muchas familias necesitaban llevar a las niñas de doce y trece años, para colaborar con la familia y a quienes les asignaban un surco para trabajar.
Al llegar a la finca, Ascensión nos recuerda como se repartían los jornales, A cada mujer le asignaban tres surcos que correspondían a un jornal y a las niñas las ponían intercaladas con sus madres y hermanas mayores para cubrir los surcos que les faltaban y así conseguir un jornal más.
Y llega el momento de comenzar a arrancar y así nos lo describe: El arrancado se producía cogiendo la planta con una mano y lo más cercano al suelo y así arrancar la planta completa, las plantas arrancadas se portaban entre la otra mano y el pecho hasta formar un manojo que se depositaba en el suelo y se comenzaba otro.
En el caso de que la planta necesitara las dos manos para su arrancada, depositaban las otras plantas en el suelo. Por ello era muy importante conocer el momento exacto de que el arrancado se pudiera producir con una sola mano y la planta hubiera alcanzado su madurez.
El avance se hacía según el ritmo de cada arrancadora, pero al llegar al otro extremo de la finca siempre se esperaba a que llegase la última arrancadora, a la que se le daba un pequeño descanso.
Al mediodía, recuerda Ascensión, se paraba para comer el rancho de patatas, arroz, pollo o conejo y alguna pieza de conserva, sentadas en el suelo y alrededor de la sartén en la que se cocinaba el rancho y de la cual se comía. Los ranchos eran preparados por alguna mujer ajena a la cuadrilla o la familia contratante, Ascensión recuerda a Rosario Borja Laguna de la familia conocida como Las Dengas.
La logística de la comida y el agua se transportaba bien en un volquete o en carro cuyas sombras se aprovechaban para realizar un pequeño descanso tras la comida. Todo el mundo buscaba una sombra para esconder la cabeza y sí no la había se fabricaba como fuere.
El agua se bebía del botijon (especie de cántaro de barro), lo malo era cuando se acababa el agua y había que recogerla de algún barranco o navajo, donde se hacía todo lo posible por seleccionar el agua de la superficie y filtrarla a través de un paño.
La tarde continuaba y para no decaer el ánimo, las que sabían cantar entonaban canciones que seguía el grupo y así continuaban arrancando hasta que se ponía el sol.
Con sus manos negras del arrancado se arreglaban sus prendas e iniciaban el regreso a casa, que en algunas ocasiones llegaba a las dos horas de caminata.
En los años finales, los yeros se plantaban en terreno llano para poder segar con dalla. Antonio nos cuenta que la primera vez que me puse a dallar en serio, fue a dallar yeros.
Las plantas arrancadas se dejaban en el suelo del campo durante unos pocos días para que se secaran, momento que se recogían en un carro para su traslado a la era donde se amontonaban hasta el momento de su trilla.
"Documentos"
En los trabajos de restauración que se están llevando a cabo en diversas casas de Used podemos contar con información escrita en documentos y en paredes sobre algunas de estas viandas.
En Casa de Pueblo se halló un documento datado el 21 de diciembre de 1885 (01), correspondiente a un inventario de bienes, donde se relacionan los tipos de cereales y leguminosas que se hallaban dentro de la casa que realizó el inventario.
Sobre los años cuarenta o cincuenta del S.XX encontramos en la pared de un granero de la Casa del Rincón la referencia a talegas de guijas.
"Valor de las viandas"
Las lentejas se utilizaban para la alimentación de las personas y durante épocas de carestía y hambre, como el final de la Guerra Civil, las guijas fueron aprovechadas por mucha gente como alimento.
El uso principal del fruto de las guijas y los yeros era la alimentación del ganado mular y de las ovejas. Los yeros, había que remojarlos en agua durante un tiempo para su reblandecimiento y así usarlo como pienso.
La paja de las viandas también se usaba como pienso para el ganado, no así la paja de trigo que se utilizaba como cama.
Desaparecido el ganado mular en la década de los años sesenta del S. XX y quedando un ganado bovino residual estás plantaciones fueron desapareciendo junto con el ganado.
"La cosica de Used"
Hoy Cosicasdeused quiere rememorar una labor ya olvidada en el mundo agrícola, pero que fue esencial en toda una larga existencia de la vida en Used. Las mujeres de Used, con sus manos, fueron las principales trabajadoras de este arte de trabajo.
Hay que recordar que estás plantas fueron esenciales para la mejor alimentación que se le podía dar a las mulas, en esos tiempos, para que estuvieran sanas y fuertes para el trabajo en el campo.
Enrique Menés Judez recuerda que la alimentación se apreciaba en aquellos animales que eran alimentados con piensos provenientes de cereales y viandas de aquellos otroa animales que se alimentaban de hiervas silvestres.
Bibliografía:
01.- Inventario confidencial de los bienes muebles pertenecientes a Tomasa Pardos y Martín como hija única del difunto José Pardos Agustín y Francisca Martín Pardos. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Código de Referencia: ES/FIB - 008/046.




Me gusta como as relatado , como se arrancaba las viandas , con la fuerza de las mujeres , que para ese trabajo , eran las que mejor lo hacían , salvo algunas excepciones , dos pequeñas rectificaciones , los nombres , que as comentado, para que los rectifiques si quieres ,. son Antonio Abanto Hijazo y Marcelino Ferrer Lagunas.
ResponderEliminarMuchas gracias como siempre , y un abrazo
Gracias Tomás, ha sido un error que ya está corregido.
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