Used, a través de otras miradas(II). José María Hernández Pardos
Used a través de otras miradas (II).
José María Hernández Pardos
Su viaje a Used y Azorín
José María Hernández Pardos de ascendencia usedana viajaba, en el año aproximado de 1915, desde la Comarca de La Litera en Huesca hacia Used. En Zaragoza tomó el tren del tartanoso y luego desaparecido ferrocarril de vía estrecha hasta Cariñena, la diligencia le condujo hasta Daroca y la mula muleta de su tío Antonio le subió hasta Used.
"Ha sido el más hermoso y sentimental viaje de mi vida" escribía a sus setenta y cinco años en la Hoja del Lunes de Barcelona del 15 de marzo de 1976. El viaje consistía en un premio por sus buenas notas en el ingreso y primer año de Magisterio.
Su tío Antonio, tan buenazo y tan renegador fue a recogerle a Daroca donde después de un abrazo hasta estrujarle, montaron en las caballerías y saliendo por la Puerta Baja echaron atajo arriba hasta alcanzar el Puerto de Santed.
"La altura, y la luz tan resplandeciente, invitaban a la contemplación del paisaje. Nos apeamos. ...y volviendo la mirada en la dirección del camino que nos llevaba, la depresión realista y tomillero, salpicado en sus combas y alcores de coscomiocénica del Campo de Bello, que se ancha en un infinito llanar cejas y tamarindos, con algún que otro olmo solitario y alguna que otra encina encimera, refugio y cuartel de gorriones, picarazas y torcaces."
Al día siguiente y a la hora del alba, su tío Antonio entró en la alcoba: "Hala rapaz, despierta que saldremos a que veas los campos de tierra de nuestra tierra."
En aquellos años, a la mitad del mes de julio, la siega se realizaba a mano y solo quedaban en el campo los rastrojos con sus pajones, el acarreo seguía y las trillas pronto comenzarían a realizarse.
José María nos va describiendo como se encuentra el campo: "Las cogulladas, enderezando el moño, se escurrían, piando entre los pajones. Ya se iban los segadores, y en las eras, los trillos de pedernal cascaban la parva, que una vez afrailada (trillada y amontonada) la aventaban las horcas, y las cribas limpiaban el grano que había de ser el pan nuestro de cada día. ¿Acaso mi razonar de púber (pubertad) ya hurgaba meditaciones sobre la antropología de la pobreza?"
"Andábamos, andábamos. El sol pincelaba de oro las rastrojeras, azuzaba la brasa de los ababoles y ponía reverberos en el verdor de las espuendas (bordes de las acequias o los campos). En el azul del cielo, golondrinas, vencejos y gavilanes dibujaban geometrías imposibles. "Parece chaval que esto te emociona". No contesté. Quería llenarme el alma de aquel imponente silencio, saberme hombre total en aquel infinito y soleado descampado. ¡Que tierra, Dios, para callar y para otorgar! Seguimos adelante con paso pretencioso de vencer al tiempo. Y de pronto, como el trémolo de un hilo de cristal, me paró en escucha. Era el río Piedra que recién nacido y restregándose en los cantales del lecho, ... "Si saltas a la otra orilla -dijo mi tío- estarás en Castilla". y salté."
"Ya ves, sobrino, este chorrico de agua nos separa. O nos enfrenta. Ahora, tú castellano y yo, aragonés. ...volví a pasar el arroyuelo. La claridad mañanera era diáfana. Los ojos se pusieron a buscar lejanías en el horizonte de Castilla. Allí cerca, Embid, y a pocos kilómetros, Tortuera, ya en la linde de la Paramera de Molina, donde en los inviernos relinchan los caballos galopantes del viento y los búhos silban en las noches gélidas anunciando aquelarres de brujas. "Hay que desandar lo andado, José María, que el sol está alto y Used queda lejos" -dijo tío Antonio. Sí el sol estaba llegando a su vertical. Tomar el sol, escribió "Azorín", es lo que "todo buen español hace desde siglos y siglos"."
Acompañado de esa sensibilidad castellana debió regresar a Used y disfrutar de los estíos de los años sesenta en las Ventas del Coscojar, lo más cercano a Castilla. Ángela Ibáñez escribe sobre esos veranos familiares de José María en el Coscojar donde disfrutó con su familia y amigos escritores, como Bartolomé Soler, José María Gironella y Sosa, en su artículo "Los domadores del viento" publicado en la Revista La Tajadera Nº38 de junio de 2022.
José María Hernández Pardos Fue fino degustador de los maestros del noventaiocho (Unamuno, Azorín y Corral)... escribe Antonio Viudas Camarasa de la Real Academia de Extremadura el 10 de agosto de 2002, San Lorenzo (02).
#cosicasdeused ha querido mostraros esta descripción bucólica del campo de Used y de las tareas veraniegas que nos describe José María Hernández Pardos, usando un número alto de palabras desconocidas hoy en día en el lenguaje del agricultor.
La parva afrailada, me encanta y la extrae de la palabra fraile usada en Andalucía que da nombre al montón de mies trillada, que se hace en las eras para aventarlas cuando haga viento a propósito.
Me encanta encontrarme con palabras inusuales que significan, a pesar de su apariencia labores o estados habituales del campo con otras denominaciones. En el acta de la Junta de Zaida de 28 de marzo 1925 leía lo siguiente "...de las tierras que radican en La Parada, al objeto de dejarlas incultas". Dejarlas sin cultivo y sin labor.
Teresa Líarte Vicente, a la que agradezco sus correcciones sobre mis trabajos, recuerda el Gozo siguiente a la Virgen de La Olmeda:
Apenas en esta Sierra
os pusisteis de improviso,
se transformó en paraíso
su inculta y estéril tierra;
donde también se utiliza la palabra inculta para denominar a los campos sin cultivo y sin labor.
BIBLIOGRAFÍA
01.- HERNÁNDEZ PARDOS, José María.- Charlas con mi gorrión.- Conocimiento de Castilla.- Nuestros colaboradores.- Hoja del Lunes.- Barcelona.- 15/03/1976. https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1000225733&idImagen=1001657781&idBusqueda=334672&posicion=9&presentacion=pagina
02.- Homenaje a José María Hernández, infancia adolescencia y juventud en San Esteban de la Litera. http://www.dialectus.com/JoseMariaHernandezPardos/

Bravo por el/ella investigador /a
ResponderEliminar