Used, a través de otras miradas (III). El Conde de Las Navas
Used, a través de otras mirada.
El Conde de Las Navas y su chascarrillo baturro en Used.
Para hacerse cargo del rejo (01)
material y espiritual que caracteriza a los naturales de Used,
en el Reino de Aragón, ... así da comienzo este Chascarrillo que
escribió Juan Gualberto López-Valdemoro de Quesada, nacido en Málaga en
1855 y Conde de Las Navas. Fue profesor de la Escuela de Diplomacia en Madrid, académico de la Real Academia Española y bibliotecario mayor del rey Alfonso XIII en la Biblioteca Real
En el año 1926, el
Académico Conde de Las Navas lee en el Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español de Madrid y ante la atenta audiencia germano-alemana, el chascarrillo baturro, titulado "Recurso heroico" y cuyos personajes se sitúan en el pueblo de Used, en el Reino de Aragón (02). El Recurso heroico también llegaría al público madrileño en la edición dominical del diario La Época, editado en Madrid y publicado en el mes de enero de ese mismo año 1926 (03).
Posteriormente, en el año 1928 se publicó el libro de "Obras Incompletas del Conde de Las Navas: cuentos y chascarrillos", describiendo en la página ciento ochenta y cinco dicho chascarrillo, titulado "RECURSO HEROICO".
RECURSO HEROICO
Chascarrillo
Para hacerse cargo del rejo material y espiritual que caracteriza a los naturales de Used, baste saber que los muchachos juegan al toro, los peones con sendos látigos para fustigar constante y cruelmente a la fierecilla, y el chico que la representa, empuñando una navaja de grandes dimensiones, que clava bonitamente, dondequiera que sea, en el torero que coge.
Pascual, criado en semejante ambiente, era hombre de pelo en pecho, pero la Pilara, su mujer, había logrado acorralarle, convencida de que era él incapaz de ponerle la mano encima.
Harto Pascual de sufrir a Pilara, decidió echar media docena de cañas al aire, para lo cual vino a Madrid con unas cuantas pesetas en la faja morada, que, dígase lo que se diga, y se dice todos los días en libros y periódicos mal informados --y escribieron Castelar y Pérez Galdós en historia y novela--; ni es ni fue nunca color del Pendón de castilla, ni muchos menos el de las Comunidades: no se encontró hasta ahora documento en que apoyar semejante aserto.
Discurriendo el buen aragonés por la calle de Toledo, no pudo por menos de sonreír, con amargura, recordando su hogar, cuando vio a la puerta de una alpargatería, cercana a la iglesia de San Isidro, grueso haz de varas de fresno, bien mondados los nudos, que lucía, en todo lo alto, un cartelón con el siguiente letrero en buena letra bastarda española: <<Abrigos de señora. A dos reales la prenda.>>
<<--¡Falta le hace uno de estos a la Pilara!>>
Despeado de recorrer la Villa y Corte, de la estación de los Caminos de Hierro del Norte a la basílica de Atocha, y desde los cementerios, allende el puente de Segovia, al Hipódromo de la Castellana; durante una siesta dió Pascual con su cuerpo en la Casa de Fieras del Retiro.
El <<rey de los animales>>, al par que representación tan importante en el escudo de armas nacional, estaba bastante enfermo con un entripado y era indispensable y urgente administrarle lavativas y vomitivos. Pero ¿quién conseguía poner el cascabel a semejante gatazo?
Aunque viejo y febril, el león se debatía furioso, rugiendo espantosamente, dando saltos tremendos y arañando los muros y los barrotes de las rejas, sin que pudieran aprisionarle dentro de cierta red de alambre, ni acorralarlo en los rincones de la jaula, valiéndose de unos cuantos hierros o palanquetas, atravesados para reducir aquél.
Desgraciadamente, el domador y varios de sus ayudantes, mozos de la casa de Fieras Municipal, no poseían las condiciones naturales ni los dones emanados de la gracia divina a que alude el apóstol San Pablo, en sus <<Epístolas a los Hebreos>>, cuando dice, refiriéndose a Sansón, David y Daniel: <<Por la fe taparon la boca a los leones.>> Así es que los hombres iban y venían de un lado a otro, sudando tinta china, que es de todas la mejor--según dicen--, y no sabiendo de que recurso echar mano.
Entretanto, la fiera se mostraba cada vez más furiosa y desatentada.
Del lado del público que presenciaba semejante escena, hombres y mujeres se arremolinaban interesadísimos, no faltando, como siempre acontece, arbitristas que proponían las soluciones más absurdas.
En primera fila, la cabeza descansando entre los barrotes de la reja que establece un corredor desde las jaulas de las fieras a la plaza-jardín en cuyo centro campea el gran quiosco de los monos; el buen Pascual presenciaba las inútiles tentativas del hombre para rendir la fiereza del animal. Apoyando el mentón sobre las manos, cruzadas, y éstas encima de gruesa garrota, Pascual rumiaba recuerdos, evocando los del hogar propio y las batallas caseras libradas con la Pilara, siempre victoriosa.
De pronto, nuestro héroe se irguió gritando herido por súbita y felicísima idea, encarándose con el domador y los mozos, mientras señalaba al león indómito:
<<--¡Re... contra! ¡Casarle, casarle, y se entregará como un corderito!>>
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Es anecdótico que un escritor y académico malagueño, que solo realizó un viaje a Zaragoza dentro de Aragón, eligiera el pueblo de Used para ubicar este chascarrillo. ¿Fue invención suya o lo extrajo de algún relato que alguien le contó o él leyó?
La
curiosidad de saber cómo se generó y el motivo que pudo tener el autor
para ubicarlo en Used, me llevó a indagar sobre estos dos temas.
Su trayectoria en el mundo del Chascarrillo viene desde finales del S. XIX donde escribe junto a Juan Varela, Narciso Campillo y el Dr. Thebussem (04) la introducción erudita y algo filosófica del Libro: Chascarrillos Andaluces, Tomados de la boca del Vulgo.
Portada del libro Chascarrillos Andaluces, tomados de la Boca del Vulgo. Biblioteca Digital Hispánica.
Seguimos a finales del S.XIX, cuando El Conde de Las Navas realiza sus estudios en la Escuela Diplomática
en Madrid, donde se hallaba de profesor Toribio Campillo, natural de Daroca y
con familia en Used. Al finalizar sus estudios el Conde continúo como
profesor en la escuela junto a Toribio.
Durante la investigación pude contactar con José María Aguilar Ortiz biznieto del Conde y estudioso de su bisabuelo quien me ha facilitado las copias de las cartas manuscritas que Toribio escribió al Conde y también las notas manuscritas del conde de su viaje a Zaragoza en el año 1905.
En dichas cartas Toribio hace referencia a las conversaciones que ambos mantenían en la salita de profesores de la escuela y a su sincera amistad, aunque en ninguna de ellas se hace referencia al chascarrillo Recurso Heroico.
Parte de la carta manuscrita de Toribio Campillo al Conde de Las Navas, donde reseña sus coloquios en el saloncillo de la escuela de Diplomacia.En el año 1905 el Conde viajó a Zaragoza y su estancia la describe con unas notas manuscritas en el anverso y reverso de un folio, donde no existe ninguna mención a este chascarrillo ni a la población de Used.
En 1926 y en la ya citada conferencia que da en el centro de intercambio intelectual Hispano-Germano en Madrid realiza una comparación entre el chascarrillo andaluz y el chascarrillo baturro: El chascarrillo andaluz sin un origen determinado y tampoco quién lo inventó y sea, cual fuere su gracia y oportunidad, dura muy poco en las conversaciones y pasa de moda inmediatamente. Flor de un día, es rara vez filosófico, como lo son muchos de los baturros; por eso carece aquél, del profundo sabor étnico del aragonés, casi siempre expresión acabada, extraordinaria e ingeniosísima, del sentido común universal, en forma de hierro forjado que revisten las manifestaciones del gran pueblo de la Pilarica y de los Sitios.
El hispanista francés Maxime Chevalier (05) posiciona al Conde de Las Navas entre aquellos autores de cuentos y chascarrillos que los transmiten entre los que recuerdan y los relatos familiares escuchados: "Pueden ser por fin autores de misceláneas, humoristas, periodistas que recuerdan y apuntan unos relatos familiares que son otros tantos cuentos folklóricos: el marqués (Conde (06)) de Las Navas, Narciso Campillo, ...".
Los autores aragoneses José Antonio Adell y Celedonio García nos dicen, que los chascarrillos se transmitían de viva voz entre las distintas generaciones: "Los chascarrillos estaban entre los apodos, refranes, coplas, cuentos, chascarrillos e historias de las ciudades y pueblos que las gentes se transmitían de viva voz para entretenerse ya que su forma de divertirse era de manera muy diferente a la época actual" (07). En dicho libro "Historias de nuestros pueblos. Zaragoza" también nos recuerdan el apodo de rabiosos, como nos denominan a los de Used, nuestros vecinos de los pueblos limítrofes.
He leído varios libros de chascarrillos baturros y aragoneses en la biblioteca digital hispánica, publicados por Caireles e ilustrados por Teodoro Gascón y no he encontrado nada que pudiera dar origen al chascarrillo "Recurso heroico"
Cosicasdeused no ha conseguido descifrar sí el chascarrillo es de la invención del Conde o como dice Maxime Chevalier es de lo escuchado y recordado. Tampoco he conseguido descubrir sí el chascarrillo, en caso de existir anteriormente estaba ubicado en Used o fue la amistad con Toribio Campillo con descendencia en Used quién le condujo hasta nuestro pueblo.
En esta ocasión tenemos una mirada a través de un chascarrillo y tal como describe la real Academia de la Lengua Española puede ser a través de una historia ligera y picante, un cuentecillo agudo o una frase de sentido equívoco y gracioso.
BIBLIOGRAFÍA:
- Rejo, significa robustez o fortaleza. Diccionario de la real Lengua Española.
- Conferencias dadas en el Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español- VII.- EL CHASCARRILLO ANDALUZ.- Conde de Las Navas.- Madrid 1926.
- Diario LA ÉPOCA Año LXXVIII Núm. 26.853.- Sábado 16 de enero de 1926, Pag. 5.
- Mariano Pardo de Figueroa
- CHEVALIER,Maxime.- Chascarrillos aragoneses y cuentos folklóricos.- Temas de Antropología Aragonesa N.º 10 - 2000.- Pags. 11-26.
- Existe un lapsus en la edición al confundir marqués por Conde, según he podido constatar con el Biznieto José María Aguilar Ortiz.
- Adell Castán, J.A. y García Rodriguez, Celedonio.- Historias de nuestros pueblos. Editorial Pirineo, 2001.


Comentarios
Publicar un comentario