OFICIOS DESAPARECIDOS EN USED
OFICIOS DESAPARECIDOS
EN USED
El tejero, el estañador, el quincallero, el colchonero, etc. fueron oficios que existieron en Used y hoy desaparecidos. Casi todos ellos eran ejercidos por forasteros y con carácter ambulante. Algunos se casaron con personas del pueblo y muchas familias tenemos ascendencia de ellos, entre los que me incluyo.
Vamos a describir dichos oficios e intentaremos llegar hasta nuestros días para ver si somos nietos, biznietos, tataranietos, etc. de ellos.
Estos oficios artesanales parecen increíbles en el día de hoy, como varear un colchón, tapar el agujero en el puchero, trocar o usar el trueque entre pieles de conejos y las agujas para hilar o coser, ver trenzar las aneas con tan solo las manos y un palo delgado, etc., pero todo ello hacía que el día a día de las familias funcionara con normalidad.
El trueque se utilizaba de forma habitual con los quincalleros y éste consistía en cambiar pieles de conejos que habían sido sacrificados en casa para adquirir agujas de coser, hilo y puntillas para poner en las toallas, ropas y en los paradores de la cocina.
Otros oficios y comercios trabajaban durante todo el año, fiándose la mercancía hasta el momento de haber recolectado la cosecha y pagar con dinero o con grano de cereal.
Estos oficios apenas llegaban al 2% del tejido económico del pueblo, aunque cubrían las necesidades del total de la población. Había otra serie de oficios realizados por usedanos como los oficios de pastores, esquiladores, etc y otras tareas temporales como los matarifes del cerdo, deshollinadores,etc. de los que no tengo información.
Las tareas del campo para las que se contrataban jornaleros ya se han descrito en los diferentes episodios de "Año y Vez" por lo que solo describiremos aquellos oficios a los que se dedicaban personas durante todo el año.
La bibliografía que he conseguido para este artículo está ubicada entre el S. XVI y primeros años del S. XX donde todos estos oficios desaparecen del pueblo de Used y de la sociedad en general.
TEJERO.
En el paraje del Tejar, lindando con la laguna de La Zaída y a los pies de la ermita de Santiago, existen los restos del horno, donde se cocía el barro para las tejas y de algún edificio de esta industria alfarera.
Nos trasladamos hasta cinco siglos atrás para conocer la existencia de tejeros en el pueblo de Used, actividad que llegó hasta el primer cuarto del S. XX donde conoceremos al último tejero activo.
El primero de ellos procedía del cercano pueblo de San Martín (Teruel) y era Maese Pedro Sanz. Estuvo en Used alrededor de los años 1574 y 1580 en que bautiza a dos de sus hijos en la iglesia de Used.
En la primera mitad del S.XVII dos personas de profesión tejero fallecen en Used, el primero es Pedro Laurenzana y en 1635 Sebastián de Ychenique ambos de origen vizcaíno.
En 1885 tenemos Macario Martínez Rubio de profesión tejero, quien tras fallecer su mujer en Used y con 38 años se casará en segundas nupcias con María Luisa Pardos Sánchez natural de Used de 19 años (01).
En el último cuarto del S. XIX llegó Pedro Guillén Navarro a Used con su mujer e hijos, tejero procedente de Forniche de Abajo (Teruel).
Julio Guillén Bayot, apodado el tejero, continúo con la tarea de su padre y estuvo ayudado por un cuñado de su hermana Blasa, llamado Francisco Sanz Gómez. Siendo Julio el último tejero activo conocido y censado el año 1923.
Pedro Guillén Navarro y su esposa Rosa Bayot permanecieron en Used donde se casaron sus cuatro hijas y el hijo dejando una larga descendencia hasta nuestros días, como es la familia de José Antonio y María Luisa Guillen (Hijos de Polvorilla), la familia de Juanita Guillen Barra, las familias de Paca Gómez Vicente, de los hermanos Teodora, Antonio y Maruja Vicente Aparicio de los hermanos Pedro y Carmina Gómez Vicente y de las hermanas Ascensión y Charo Aparicio Vicente.
COLCHONERO
Parece que fue ayer, pero era la década de 1950 cuando venían a casa los colchoneros Francisco Liarte Liarte (el Cano) o Francisco Sanz Aparicio (el tio Calzorras), con su juego de varas de fresno, delgadas y largas, y colgado al cinto su canutillo con el juego de agujas e hilo. Mis padres le sacaban un colchón al solanar, habitación diáfana que daba al sur y el sol penetraba en ella la mayor parte del día.
Varear la lana del colchón viejo era un trabajo bien valorado porque higienizaba la lana aireándola para que aguantase más tiempo sin estropearse y después te ayudaba a dormir mejor.
El trabajo consistía en abrir el colchón extendiendo la lana en un montón y con una de las largas varas golpeaba una parte de éste, extrayendo esa pequeña cantidad a la que seguía batiendo con la vara hasta dejar la lana hueca y esponjosa. Así continuaba hasta finalizar todo el montón de lana.
Luego repartía la lana entre las telas que conformaban el colchón, cosía sus bordes y a continuación con unas agujas especialmente largas cosía entre sí, una especie de pares de ojales, reforzados con aros metálicos, distribuidos en las superficies superior e inferior del colchón, para evitar desplazamientos de la lana dentro de éste.
Este oficio era transmitido entre generaciones familiares y consistía en hacer colchones nuevos rellenos de lana nueva y también airearlos cada cierto tiempo, para que la lana se ahuecase nuevamente y el colchón ganase comodidad y también evitar que la lana se deteriorase.
Es difícil conocer el nombre y apellidos de estos hombres porque no se apuntaban en el censo como tal, pero sí he tenido la ocasión de leer una escritura pública de venta del año 1879 donde el notario pone de profesión colchonero. Donde Antonio Barra Rebollo, colchonero, de treinta y siete años compra una era de pantrillar al propietario arriba indicado.
Me ha llamado la atención la palabra "pantrillar" para calificar a la era, parece que es una acepción que se perdió en Used y que en algunas zonas del oeste de la provincia de Guadalajara todavía se mantiene. Otros autores la sitúan en la jerga de los notarios para denominar la parte de la era que se usaba para trillar, ya que también había eras dónde se depositaba el fiemo o estiércol.
Antonio Barra Rebollo, colchonero, tuvo una hija que se casó con Miguel Manuel Pardos Ateza, albañil, por lo que es tatarabuelo de los hermanos José Antonio y Miguel Ángel Pardos Vicente. Y por otro lado una biznieta de Antonio se casó con Antonio Pardos Magén (el Guía) llegando su línea hasta el tataranieto Diego Pardos Pardos. Ambas familias eran albañiles.
CEDACERO.
Este oficio consistía en construir y reparar cedazos, areles o cribas. Tres son los cedaceros que hemos podido localizar y los tres tienen en común el apellido Simón.
Los cedazos se usaban en la última fase del trillado y del aventado, para separar el grano de las últimas pajas que quedaban. En la mayoría de las casas había al menos uno de ellos.
En formatos más pequeño también se utilizaban en casa para cerner la harina de amasar el pan.
En el censo de 1890 consta como cedacero Manuel Simón Giral de 76 años y domiciliado en Barrio Verde 54 y también consta en el censo de 1893 como cedacero y domiciliado en Barrio Verde. Es probable que este hombre se hubiera domiciliado en Used años antes porque se casó en Used en el año 1833. Manuel Simón, de Calatayud y María Gil Marqués. Su hijo Fernando, nacido en Used, será también cedacero, y tendrá tres hijas. La pequeña Margarita, nacida en Villanueva de Sigena, se casará cuatro veces, tres de ellas en Used.
En 1872 leemos en un edicto del Juez Municipal de Montalbán (01) el nombre de Fernando Simón Gil, natural de Used (Zaragoza), cedacero ambulante y de 37 años de edad. Fernando era el hijo mayor de Manuel Simón.
Y en 1911 leemos en el censo de este año José García Simón, nieto del primer cedacero de Used, de 31 años de profesión cedacero y domiciliado en Barrio Verde 54. A José se le apodaba el tio Margarito, por ser hijo de Margarita Simón Gil.
Margarita, que se casó cuatro veces, es la única que dejó descendientes familiares hasta nuestros tiempos. En su primer matrimonio fuera de Used llegaron hasta nosotros María y Margarita Menés Mercadell. María apodada la Parrillera y Margarita casada también en Used estuvo de ermitaña en la Virgen de La Olmeda. De los tres matrimonios que realizó en Used, solo en el segundo tuvo a José el tio Margarito que se casó con Bernarda Camacho Martín, apodada la Capacha, de quienes proceden los Ronqueras como Daniel García Barra, los hermanos Mingotes Roberto, Javier y Antonio Hernando Rebollo, los hermanos Eulogio,Tomás, Aurelio y Argimiro García Oroz y Antonio Gómez García que vive en Barcelona y colaboró conmigo en el tema de la Mina de Hierro de San Vicente.
Quincallero o quinquillero y estañador o paragüero.
Este oficio era ejercido por personas ambulantes y alguno de ellos también se asentaron en Used, desde donde ejercían su oficio por otras partes de Aragón y de Castilla.
Vendían objetos metálicos de escaso valor, pequeños y fáciles de transportar, como ollas metálicas, tijeras, navajas, peines, abalorios y puntillas que eran un tipo de encaje estrecho que finaliza en ondas y picos que se ponían como bordes en toallas, pañuelos, vestidos, cortinas, aparadores, etc. Normalmente vendían su mercancía por el trueque de otros productos como pieles de conejos joreadas (oreadas) al aire. María la Parrillera, mi vecina de la que tengo gratos recuerdos, aún la veo con su cesto plano de mimbre al brazo, llena de abalorios y puntillas, irse andando para otros pueblos vecinos y volver con su cesto y las pieles de conejo, resultantes del trueque, envueltas en un pañuelo y colgadas a su espalda. A veces, otros vendedores de mantas y telas con su carreta de mula les ofrecían un sitio para ir al pueblo cercano, recuerda Pilar Vicente Sanz que acompañó a su padre a Santed y a quienes acompañaba la tia Parrillera.
José María Funes Magen recuerda como su madre ponía a orear las pieles de conejo que luego trocaba (cambiaba) por agujas o hilos con la tia Parrillera.
Viajaban en sus carromatos de pueblo en pueblo y con su familia completa. En Used las noches de invierno dormían en el hospital, como nos recuerda Juanita Guillén cuya abuela dueña del horno de la Plaza del Horno número 1, invitaba a una familia de quinquilleros de Daroca a dormir en la planta cálida de encima del horno. También tenemos constancia de una agresión a un par de quincalleros que dormían en el hospital, según narra La Voz de Aragón del 19 de octubre de 1933.
Los apellidos González y Simón fueron de los que tenemos constancia que se asentaron en el pueblo de Used y desde donde ejercían el oficio ambulante hacia otras zonas. Tenemos noticias mediante edictos publicados en diversos juzgados de Aragón e incluso de ambas castillas donde se publican quincalleros y quinquilleros naturales o domiciliados en Used.
El ultimo quincallero, estañador y paragüero que llegó hasta nuestros días fue José González Gracia, el tio Pepe el Parrillero, que conocíamos en su faceta de estañador y paragüero. Quién no recuerda en su casa uno de esos pucheros y baldes metálicos desconchados y con un punto plateado de estaño que tapaba la fuga que se había originado por un pequeño orificio. Un oficio desaparecido pero que solucionaba la vida diaria de muchas familias.
Recuerdo al tio Pepe sentado en una pequeña silla rodeado de pucheros y baldes metálicos que requerían de su habilidad. Junto a él su cajón de madera abierto de donde sacaba un pequeño y estrecho tubo metálico, con una apertura abajo y arriba un asa metálica. Llenaba de carbón vegetal y luego lo prendía, por su ventana inferior introducía el estañador, especie de pequeña cuña metálica sujeta por un mago metálico y empuñadura de madera al final. Cuando la cuña estaba rusiente estaba lista para actuar sobre el estaño.
Con una lija limpiaba los bordes del agujero, ponía una punta de estaño y con el calor del estañador lo derretía y distribuía alrededor del agujero, tapando la fuga y haciendo servible de nuevo el puchero, la palangana o el balde metálico.
Se desplazaba por las calles de Used y de los pueblos vecinos, con su cajón de madera colgado al hombro, voceando ¡¡¡Estañador y Paragüeeeeiro!!! A los pueblos vecinos se trasladaba andando y durante unos años tuvo una burra y después una bicicleta con los que realizaba los desplazamientos.
Sillero
Los más mayores del pueblo recordamos las sillas de nuestras casas de aneas o eneas y que con el uso terminaban deshilachándose y reparándose en el sillero. Igualmente pasaba con los reclinatorios de nuestras madres.
Los últimos silleros de Used tenían en común el apellido Funes. El primero de ellos Zenón Funes de la Cruz que se casó en Used en el año 1942 con Consuelo Magén Pardos que tuvieron descendencia en Used, pero en los años de 1950 emigraron a Zaragoza y Agustín Pérez Funes, el sillero de Cuenca, que se casó un año antes con Manuela Oroz Liarte (La Focha) de cuya descendencia contamos en Used con los hijos de Rosario Pérez Oroz y nietos. Agustín pronto abandonó este oficio trabajando como guarda.
Recuerdo jugar de niño en la casa de Zenón con José María, su hijo pequeño, y ver el patio de la casa lleno de sillas de maderas con asientos recién hechos y otros rotos y otras simplemente con el armazón. La calle era su taller cuando el tiempo lo permitía, sentado en una pequeña silla trenzaba las eneas o aneas secas para formar el asiento. También hacía los asientos de los reclinatorios de uso habitual en la iglesia por bastantes mujeres que tenían su propio reclinatorio o lo llevaban consigo desde casa.
José María hijo de Zenón nos recuerda que las herramientas de su padre eran sus manos para tejer la anea y un ligero palo de haya para dar tirantez a la anea. Anea que recolectaba en la Rambla de Embid y en los navajos de Used, arrancándolas y dejándolas secar en la zona. Una vez secas las traía a Used en un carro y para su manejo debía humedecerlas.
También se desplazaba andando por los pueblos cercanos y finalmente en una bicicleta.
En la foto superior vemos la confección de la silla y la gemela solo en estructura.
Zapateros y alpargatero (apargatero)
El primer zapatero del que tenemos constancia es del año 1751y su nombre Manuel Morte originario de Medinaceli (Soria). Al menos se establecieron en Used hasta el 3 de agosto de 1775 que se casó su hija en Used con un vecino de Orihuela.
Los zapatos eran aprovechados al máximo y para ello la gente contaba con el buen hacer de los zapateros que remendaban las suelas, tacones e incluso la piel de cuero que cerraba el pie. Esta actividad de remendar los zapatos era importante ya que ocupaba a un promedio de cinco zapateros anuales en los años que tenemos datos, desde 1890 hasta 1951. Teresa Liarte Vicente, nos recuerda ver las hormas y útiles de zapatero de su abuelo Rafael Vicente, Rafael el cojo, por el granero en su casa de Barrio Verde.
Las alpargatas o apargatas de suela de cáñamo, también se usaban como calzado habitual en Used, ya dejamos constancia del uso de las mismas en pleno mes de febrero de 1884 al describir el juzgado la ropa que vestía la persona asesinada (04). Encontramos también el oficio de alpargatero del que tenemos constancia de un alpargatero entre los censos de 1911 hasta el del año 1932.
En el oficio de zapatero hay tres familias que pasaron su actividad de padres a hijos. La familia más antigua que tenemos datos es la de los hermanos Marcos y Antonio Gómez Pardos, ambos pasaran el testigo a uno de sus hijos, Leonardo seguira a Marcos y Antonio Gómez Camacho, el cabrito, seguirá los pasos de Antonio. Leonardo que por los años cincuenta instala su taller en el Cuartel Viejo de la Guardia Civil, el hoy edificio municipal de viviendas y del consultorio médico. A Leonardo, que además era Sacristán le seguirá por muy escaso tiempo su hijo Marcos como zapatero y sí le seguirá los pasos de Sacristán.
La segunda familia era Felipe Pardos Pardos y su hijo Lorenzo Pardos Pardos que ejercieron de zapateros a finales del S.XIX.
Pedro Martín Baquedano comenzó a principios del S.XX y estuvo hasta el año 1951 y en sus últimos años también trabajo su hijo Bernardo Martín Herrero hasta que en la década de 1950 marchó a Zaragoza.
A finales de década de 1940 llegó a Used desde Illueca Luis Vicente Magdalena quién instaló su taller de zapatero en la Plaza de delante de La Obra, dónde hoy está ubicado el supermercado de la Kika. Enseñó la profesión a algunos jóvenes como Eulogio García Oroz que montó el taller en Barrio Verde, trabajó escaso tiempo por ingresar en la Guardia Civil. Continúo su padre Eulogio como zapatero.
Luís Vicente vino a Used acompañando a su hermano Pablo que vendía mantas y se casó en Used con Trini Sanz Valenzuela siendo padres de Pilar, Pablo, Palmira y Gonzalo.
El alpargatero José Cantín Gil llegó a Used algunos años antes de 1916 estableciéndose en Used. Las herramientas de un alpargatero eran las que tenéis en la foto inferior. En la especie de U que hay encima de la mesa, se ponía un candil para calentar las puntas de las agujas para poder coser las alpargatas.
Manuela Cantín Pardos, conocida como la alpargatera se casó en el año 1920 con el usedano Patricio Pardos Casanova, el Culera, madre de Máxima Pardos Cantín, la alpargatera y era abuela de los hermanos Máxima, Antonio, Francisco (Paco) y Rosaura y bisabuela de Santiago Gómez Mágen y hermanos.
Cantero
Francisco Abbad Ríos alaba el trabajo de los canteros de Used al describir la fachada de la Iglesia en su libro sobre la España monumental: "La fachada de los pies (la fachada principal de la Iglesia) es toda de piedra de sillería bien cortada y bastante regular" (05).
La época probable de explotación de esta cantera abarca entre el S. XV y el S. XIX según nos explican desde la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico en la Revista La Parada Nº 2 (06).
Documentalmente se conoce el uso de la piedra de la cantera de La Zaida, ubicada en el Cerro del Costado, desde el S.XVI en un documento del Archivo de la Colegiata de Santa María de los Corporales de Daroca, datado en 1586. Unos pocos años antes en 1557 ya conocemos por los libros eclesiásticos de Used al cantero Maese Miguel que bautiza a su hija Catalina y en los años 1576 y siguiente tenemos las referencias de Maese Domingo y Maese Mingo, ambos canteros.
Ignacio Pacechea, cantero vecino de Used muere en Odón (Teruel) el 12-09-1706. Trabajaba labrando la piedra de la Iglesia.
En 1603 se extrae la piedra de la cantera de La Zaida para la Colegiata de Daroca, los maestros canteros Hernan de la Roça, Domingo de Pontones y Pedro de Aguilera deberán sacar y entregar la piedra a Juan Pascual, vecino de Daroca para su transporte. A nueve reales cada carretada y precios especiales para las piedras de las columnas y se ha de cargar conforme se acostumbra en dichas canteras. La piedra debe de estar en la obra para Navidad de ese año. Concordia firmada en Daroca el 13 de marzo de 1603.
A finales del S. XIX llega a Used el cantero de El Palmar (Murcia) Antonio Bernabé Galera quién se establecerá en el pueblo, casándose en el año 1892 con una usedana y creando una pequeña saga familiar de canteros. Comenzando por su cuñado Julio García Gómez, abuelo paterno de Millán García Abanto y materno de Felipe Campillo García (Honorio), quién en su casa del Rincón de Millán, ubicación actual de la Caja Rural, la fachada conserva elementos de la cantera.
En su descendencia directa le siguió su yerno José Martínez López de Cubel, el tio cantero, seguido por el hijo de éste, Ángel Martínez Bernabé padre de Manolo, Mari Carmen y Joaquín Martínez Rodrigo. Podemos distinguir la fachada de su casa, adornada con dinteles de piedra, en la Plaza El Toro, frente al centro médico.
Guarnicionero
El guarnicionero fabricaba los atalajes para las caballerías mediante los cuales estas se unían a los carros, a las máquinas de segar y a los arados para tirar de ellos y realizar las correspondientes tareas agrícolas. Estos atalajes se denominan guarniciones de ahí su denominación de guarnicionero.
Los cabezales con sus anteojeras, para que solo vieran hacia delante, con los ramales en ellos enganchados y la mosquitera. En el cuello se les colocaba bien una collera o un collerón según el trabajo a realizar. En la parte dorsal se le colocaba a la mula de varas la silla, donde por medido de cinchas de cuero se sujetaban las varas del carro. Y finalizaban las guarniciones con las barrigueras y las retrancas que cerraban la parte trasera de la mula.
El taller de guarnicionero era sencillo, una gran mesa de madera, donde poder marcar el cuero para su cortado, una banqueta y las herramientas colgadas en un pequeño tablero de herramientas donde se hallaban el compás y el cartabón para marcar el cuero, las leznas, las cuchillas de media luna, tijeras, sacabocados y agujas para coser el cuero. Los hilos eran de de esparto y su grosor se daba según los hilos que se trenzaban a la vez que se les untaba cera, para facilitar su unión y el paso a través del agujero de la lezna y siguiendo a la aguja enhebrada.
Todo el trabajo con el cuero era manual y para coser dos piezas de cuero se necesitaba asegurarlas con unas grandes pinzas que se sujetaban con las piernas, para poder realizar el agujero con la lezna y pasar la aguja y el hilo.
Hasta el año 1911 no había ningún guarnicionero censado y este año encontramos a Ramón Aliaga Martín, mi abuelo paterno, nacido en Nonaspe (Zaragoza) y que llegó a Used antes de 1904 que se casó con Isabel Camacho Líarte (la curilla).
Hasta el censo de 1932 solo estuvo censado Ramón, uniéndose este año José Ibañez Cebrian (Pepe el Purguita) y Germán Ballestín Camacho.
Posteriormente Bautista Aliaga Camacho, mi padre, sustituyó a su padre Ramón. Por los años de la década de 1940 hubo algún guarnicionero más, que pronto marcharon a Zaragoza a los talleres de toldos para camiones. Uno de los aprendices de aquella época fue José Magén Valenzuela, que aprendió el oficio en Daroca y estuvo de guarnicionero en Tortuera, retornando a Used para trabajar en el Bar de La Roya, al casarse con Pilar Barra, hija de la tia Roya.
El apellido Aliaga llegó a Used gracias a mi abuelo Ramón quien vino a trabajar como guarnicionero. Un hermano suyo llegó a Cubel para trabajar de carpintero y también el apellido Aliaga se estableció en él. Tan solo dos generaciones hemos nacido en Used, los hijos de Ramón y sus nietos.
#cosicasdeused quiere visualizar aquellos oficios, sencillos o complejos y realizados por personas naturales de Used o forasteros, ya desaparecidos pero que solucionaban el día a día de muchas familias usedanas. Y para hacerlos más cercanos y conocidos he pretendido llegar en su descendencia hasta las familias existentes en Used en nuestros días.
#cosicasdeused agradece el gran trabajo de Teresa Pardos Sanz sobre los apellidos de Used, de donde he podido conseguir a los descendientes descritos.
NOTAS y BIBLIOGRAFÍA:
01. - Los datos obtenidos anteriormente de los tejeros han sido obtenidos de los libros eclesiásticos de Used, que se conservan en los archivos Diocesano de Zaragoza y Arciprestal de Daroca.
02. - Foto tomada de la siguiente dirección web: https://regeneradorasdehistoriayvida.files.wordpress.com/2014/03/cjmant028.jpg
03. - IGLESIAS POLI, Anselmo. Autor de la escultura de un alpargatero, ubicada en Haro (La Rioja). Foto tomada de la siguiente dirección web: https://www.esculturaurbanaaragon.com.es/larioja34.htm
04. - #cosicasdeused, Crimen pasional en Used, año 1884 y el crimen de la Calle Fuencarral (Madrid) 1888. 31 de julio de 2022.
05. - ABBAD RÍOS, Francisco. Catalogo Monumental de España - ZARAGOZA - Madrid 1957. Pág. 530.
06.- P. Gisbert, R. Soto y J. Causapé. LA PARADA, agosto 2023, Nº 2. LA CANTERA DE CEYDA (USED). Páginas 14 y 15.










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